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Walter Palombi: Un cartero, un militante, un compañero y un secretario general. Un ejemplo de dirigente que nos enseñó a no agachar la cabeza

General · 17.06.2026
Walter Palombi: Un cartero, un militante, un compañero y un secretario general. Un ejemplo de dirigente que nos enseñó a no agachar la cabeza

Hoy nos toca acompañar a uno de nuestros mejores cuadros, que después de 44 años, decidió cruzar nuestras puertas para dar ese paso tan difícil como lo es jubilarse. Para los que te queremos, te admiramos y caminamos al lado tuyo, tu salida de la Secretaría General, no es un trámite más; es el cierre de una época de grandes conquistas, tanto para nuestro sector, como para el movimiento obrero de nuestra ciudad.

Te conocimos viendo cómo defendías a cada compañero y compañera como si fuera de tu propia familia. Desde el día que iniciaste hasta el último, esa fue tu bandera.

Allá por 1982 ingresaste siendo un pibe de 22 años que, en plena vuelta de la democracia, ya sentía que el destino se jugaba en lo colectivo. Es por eso, que ya en el 84 diste tus primeros pasos firmes como delegado del sindicato, donde tu generosidad política ya se notaba. Lejos de las luces, renunciaste a ese lugar para empujar desde atrás e integrar la lista como último vocal titular, con el único objetivo de sumar, sin importar el cartel o el cargo.

Tu capacidad y entrega, hicieron que el crecimiento se fuera dando de forma natural, y en 1987, con 27 años, te hiciste cargo de un fierro caliente como lo era la Secretaría Gremial. Te formaste en las malas; en los noventa cuando privatizar el Correo era la obsesión de turno y vos supiste estar ahí. Firme, inquebrantable, armando la resistencia desde las bases.

Llevaste, durante décadas, esa enorme responsabilidad con una lealtad inigualable, por eso, cuando en noviembre de 2016 asumiste como secretario general a ninguno de nosotros nos sorprendió. Era el lugar que te habías ganado caminando la calle, sin echar al olvido a quienes estuvieron siempre con vos, respetando sus nombres y llevándolos a lo alto. Ni Ángel Miniello ni Carlos Rossi fueron tu sombra, al contrario, siempre supiste caminar al lado de estos dos grandes dirigentes y ser luz junto a ellos.

Tu gestión al frente del gremio se midió en la calle; te tocó juntar a los compañeros y compañeras para hacerle frente a temporales durísimos, como por ejemplo, la pandemia. Donde nos cuidaste y valoraste por ser esenciales, aun cuando no nos reconocían como tales, logros como las paritarias firmadas a contrarreloj, cerrando más de una gracias a tus contactos políticos, y esta última e interminable batalla contra el desguace del Estado y los despidos injustos, bajo la amenaza constante de una privatización.

Esa misma lucha que llevaste a lo largo de la historia como parte del movimiento obrero, donde te ganaste el respeto y cariño de los sectores más diversos. Un reconocimiento que se reflejó cuando tu nombre apareció para integrar la CGT seccional Rosario. En un momento donde no había acuerdo, todos aceptaron inmediatamente que el elegido para ese rol fueras vos, un claro ejemplo de unidad y lealtad. Nunca te vimos quebrar, aunque en algunos momentos hubiera sido lo más normal, rendirse o bajar los brazos jamás fue parte de tu idioma. Lejos de inquietarnos, siempre nos transmitiste tranquilidad a todos, y eso es lo que todavía buscamos en cada palabra que te consultamos. Vas a ser siempre, nuestro libro abierto.

No todos pueden dejar una huella como esta en un gremio, con la consciencia limpia y el cariño unánime de la gente, para seguir con la militancia y la lucha en las calles. Pero vos lo lograste, a los 66 años dejando el gremio ordenado y en manos de Catriel Gentili y nuestro querído Dirigente Raúl Gatti, junto a muchos compañeros y compañeras, bajo la misma escuela de dignidad que vos sembraste. 

Gracias por enseñarnos que el sindicato es la casa de los trabajadores y trabajadoras, y que los derechos no se negocian.

No te vamos a extrañar en el día a día, porque vas a seguir estando para nosotros. Desde otro lugar, vamos a aprovecharte y a acompañarte en cada uno de tus proyectos en primera fila.

Nos dejas una huella de más 40 años de militancia ininterrumpida y pura humildad, siempre al servicio de esta organización y de nuestros compañeros.

Gracias por tanto Walter. Nos queda tu ejemplo, tu palabra y una forma de hacer sindicalismo que marcó a generaciones.


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